Mi mejor regalo de Reyes!

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Conocí a Ezequiel mientras visitaba unas granjas en un campo cercano a la capital. Al aproximarme a una vivienda, salio un niño sonriente invitándome a pasar. Y Emmanuel se encuentra? pregunte. Mi papá esta atendiendo los pollos en aquella granja, respondió el pequeño. Yo voy a buscarlo, añadió. Espérelo aquí. Allí estaba la granja de conejos y una crianza de lombrices cuidadas por Yonathan, el cual encontré en sus labores habituales. Al llegar Enmanuel conversamos mientras Ezequiel escuchaba atentamente. Yonathan hace candela con unos trozos de leña seca y le pregunto que piensa hacer con ella, contestando que va a quemar unas avispas que hay en el techo porque nos pueden picar. Me levanto del banquito donde estuve sentado y ripostó diciendo que no se pueden quemar las avispas porque, si ellas no son molestadas no agreden a nadie, ademas de ser control biológico de otros animalitos que sí nos hacen mucho daño, incluyendo a plantas y a animales. Discutimos un rato y al final propuse preguntar a Ezequiel si se debían quemar las avispas. Su respuesta cayó como balde de agua fría a Enmanuel y a Yonathan. Un NOO sin ningún otro argumento resolvió el implase. ahí comenzó la alianza ecológica entre Ezequiel y yo.
Era víspera de Reyes Magos y no tenia algún juguetito para el avieso infante. Solo unas galletas y par de  caramelos pude obsequiarle, prometiendo enviarle unos Reyes con su papá. En una tienda ubique entre cientos de juguetes, una pelota de baseball, hecha de materiales biodegradables como para estar en sintonía con mi aliado ecológico, Ezequiel. Cumplí con lo prometido y esto fué lo que Ezequiel  me envió en agradecimiento : ¨Señor Rubén, gracias por el regalo que usted me envió y cuando yo sea grande quiero se un gran pelotero¨
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