La lombriz va a la escuela

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La población mundial actual de 7.600 millones de personas, alcanzará los 8.600 millones para el año 2030. Además, llegará a 9.800 millones para 2050 y a 11.200 para 2100., estando para esa fecha mas de la mitad habitando las ciudades, según las Naciones Unidas. Todas esas gentes requieren alimentos, ropa, techo, transporte, educación, medicamentos, recreación, entre otras múltiples necesidades. Para poder satisfacer la gran demanda de bienes y servicios de la humanidad, es obvio que tenemos que poner en acción la palabra clave en economía, PRODUCCION. Pero resulta que, al producir generamos CONTAMINACION, la cual a su vez causa el llamado efecto invernadero y éste último, el calentamiento global del planeta. Este desencadena una serie de consecuencias tales como el derretimiento de los casquetes polares, lo cual ya está provocando la subida del nivel del agua de los océanos, con el riesgo de borrar islas enteras, aparición de nuevos microorganismos causantes de enfermedades cada vez mas difíciles de curar, cambios en los regímenes de lluvia y fenómenos naturales y stress calórico en plantas, animales y humanos, limitando su capacidad de producción.
La acumulación de basuras resultantes de las actividades productivas y de servicios es un verdadero dolor de cabeza hoy día, pues por la descomposición de la parte orgánica, se emiten malos olores. Las basuras son guaridas para ratas, ratones, cucarachas, mosquitos y otras alimañas que pueden servir de vectores y transmitir enfermedades a los humanos.
Existen unos animalitos sin huesos, sin dientes, sin patas, pero con cinco corazones, seis pares de riñones y mas de cien conductos excretores, que datan del precámbrico y que constituyen una salida al problema de la acumulación de la basura orgánica generada en hogares , predios agrícolas, granjas de animales y fábricas en general. Estos son las lombrices de tierra. Desde los años de mil novecientos cincuenta se ha venido desarrollando desde California y extendida ya a todo el mundo, una actividad zootécnica llamada Lombricultura que consiste en las diversas operaciones relacionadas con la cría y producción de lombrices y el tratamiento, por medio de éstas, de residuos orgánicos para su reciclaje en forma de abonos y proteínas.
Es una tecnología basada en la cría intensiva de lombrices para la producción de humus (heces de lombriz) a partir de un sustrato orgánico. Es un proceso de descomposición natural, similar al compostaje, en el que el material orgánico, además de ser atacado por los microorganismos (hongos, bacterias, actinomicetos, levaduras, etc.) existentes en el medio natural, también lo es por el complejo sistema digestivo de la lombriz.
En el intestino de la lombriz ocurren procesos de fraccionamiento, desdoblamiento, síntesis y enriquecimiento enzimático y microbiano, lo cual tiene como consecuencia un aumento significativo en la velocidad de degradación y mineralización del residuo, obteniendo un producto de alta calidad. Esta transformación hace que los niveles de pérdida de nutrientes como nitrógeno, potasio, etc., sean mínimos con relación a los sistemas tradicionales de compostaje. El resultado son unos productos de alta calidad: el biol o lixiviado de lombriz y el te de lombriz (biofertilizantes líquidos), el humus de lombriz (biofertilizante solido) y las lombrices.
Consideramos que la mejor forma de enfrentar la problemática de la acumulación de basuras orgánicas es llevando la lombriz a la escuela. La escuela es el lugar indicado para que germine la semilla educativa, respaldada en una formación hogareña proyectada en lo social. Son los niños y adolescentes, libres de compromisos culturales los indicados para transmitir a la sociedad la URGENTE necesidad de cambiar pautas que atentan contra la calidad ambiental y la salud de la población. Conceptos y prácticas de clasificación o separación de basuras, reciclado, compostaje, lombricultura, abonado y cultivos naturales pueden ser desarrollados en tareas escolares bien dirigidas y con resultados contundentes que serán transmitidos y potenciados en la secuencia hogar, escuela, sociedad.
La Lombricultura debe ser incorporada a los programas escolares primarios y secundarios. Estas tareas son complementadas con prácticas efectivas y concretas de reciclado de residuos de hogares, instituciones o comercios locales como también en cultivos de granjas comunitarias. Debe procurarse acuerdos entre Ayuntamientos, Juntas de vecinos y Escuelas para concretizar proyectos municipales de reciclaje de basuras mediante el uso de lombrices.
Practicar el compostaje y la lombricultura es poner en marcha los ciclos interrumpidos de nuestra civilización, ¨es detener la involución actual y comenzar la evolución futura. Volvamos al sentido común, sin olvidar que Dios perdona, el Hombre olvida, pero la Naturaleza no, y además castiga¨.
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